Un viaje de más de 6.000 años
Los aromas en la historia
Del humo de las primeras hogueras a los ambientadores profesionales: así ha acompañado el aroma al ser humano a lo largo de los siglos.
De la misma forma que un animal enfermo busca instintivamente las plantas que pueden curarle, el hombre primitivo descubrió que las plantas que comía afectaban a su manera de sentirse.
Fue un proceso lento de aprendizaje, basado en la observación minuciosa de lo que la naturaleza ponía a su disposición: qué plantas eran comestibles, cuáles tenían propiedades medicinales, poderes mágicos y espirituales o cualidades para realzar la belleza.

Prehistoria
El fuego y las primeras fragancias
El término perfumar procede del latín y significa «a través del humo» o «que exhala humo». Su origen se remonta al descubrimiento del fuego, cuando se quemaban cortezas y hierbas aromáticas.
Así se fueron detectando distintas reacciones ante determinados aromas: relajación, vigor, sosiego, excitación… Por esos efectos, las plantas aromáticas se usaron en ritos religiosos y mágicos y en las artes curativas.

4.000 – 700 a. C.
Oriente y China
Las civilizaciones orientales ya utilizaban técnicas de prensado, cocción y maceración para obtener fragancias de flores, hojas, maderas, gomas y resinas hacia el año 4.000 a. C.
Los primeros datos escritos sobre las propiedades curativas de los aceites esenciales, y sobre las técnicas para extraerlos y usarlos, proceden de China y están fechados entre los años 1.000 y 700 a. C.

Desde el 2.800 a. C.
Los egipcios
Para ellos la aromaterapia era una forma de vida. Hay papiros de hacia el 2.800 a. C. con usos medicinales de las hierbas y recetas para un buen número de dolencias. Utilizaban aceites perfumados, resinas, especias, vinagres aromáticos, vinos y cervezas en la medicina, la liturgia, la astrología y el embalsamamiento.
Los sumos sacerdotes elaboraban sus compuestos en laboratorios dentro de los templos y guardaban las fórmulas en secreto. Usaban el enfleurage, en el que las semillas de sésamo absorbían el olor de pétalos y hojas, y quizá una forma primitiva de destilación.
Uno de sus perfumes predilectos era el Kyphi, una mezcla de 16 esencias que, según Plutarco, se quemaba para conciliar el sueño, aliviar la ansiedad e iluminar los sueños. Muchos de sus ingredientes se siguen usando hoy: incienso, mirra, cedro, sándalo, lavanda, manzanilla, canela, clavo, rosa, jazmín o flor de azahar.

Siglos VIII a. C. – V d. C.
Griegos y romanos
Heredaron la sabiduría aromática de los egipcios y comercializaron una amplia gama de perfumes y resinas mezcladas con aceites vegetales. Los griegos atribuían a los dioses la invención de los perfumes, un conocimiento que llegó a los mortales a través de Eone, una ninfa de Venus.
El médico Maresteo observó que las flores tenían propiedades estimulantes o sedantes, e Hipócrates, padre de la medicina, dejó dicho: «En la naturaleza hay un remedio para todas y cada una de las enfermedades».
En Roma prosperó una industria de aceites, ungüentos y pomadas perfumadas. La rosa era la más cotizada: se usaba en perfumería, en medicina y hasta en la cocina.

Oriente y África
Otras civilizaciones
En la India hay referencias al uso de los aromas desde la época egipcia tardía. La madera de sándalo se empleaba tanto en inciensos como en preparados cosméticos.
Los pueblos africanos también usan aceites esenciales desde épocas remotas, y aún hoy se untan el cuerpo con aceites perfumados para protegerse de la deshidratación que provoca el sol.

Siglo X – 1370
Avicena y la destilación
A partir del siglo X, el médico y filósofo árabe Avicena redescubre la destilación y los aromas resurgen. El primer aceite esencial que destiló fue el de rosa, y el agua de rosas no tardó en hacerse famosa.
Los cruzados llevaron sustancias aromáticas de Oriente a Europa, donde pronto nació una industria del perfume. En 1370 se elaboró en Hungría el primer perfume con alcohol, que fijaba mucho mejor los aceites esenciales y dejó al margen las viejas bases de aceites y grasas.

Siglos XVII – XIX
Herbolarios y química
El siglo XVII fue la época dorada de los herbolarios ingleses: Culpeper, Parkinson o Gerard estudiaron las propiedades de los aceites esenciales y su trabajo se reconoce todavía hoy.
En el siglo XIX la química permitió sintetizar en laboratorio muchos remedios vegetales, más baratos y fáciles de fabricar. Aun así la investigación continuó: en 1887 el francés Chamberland demostró el poder antiséptico de los aceites esenciales, y en 1910 el inglés Martindale lo cuantificó y los clasificó.

Siglo XX
Nace la aromaterapia
El químico francés René Gattefossé descubrió por accidente la eficacia del aceite de lavanda sobre una quemadura en su laboratorio de perfumería. Acuñó el término «aromaterapia» y en 1928 publicó su libro Aromathérapie.
Jean Valnet usó durante la Segunda Guerra Mundial aceites de clavo, limón y manzanilla para desinfectar hospitales e instrumental, y Marguerite Maury llevó la aromaterapia a París, Suiza e Inglaterra. Hoy Robert Tisserand es una de sus grandes referencias.

Hoy
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